viernes, 10 de mayo de 2019

A Francisco Blázquez



A Francisco Blázquez Hernández

No te pude conocer, no nos dejaron, pero no sabes lo orgullosa que estoy de ti, de ser parte de tu familia y de tu sangre, hermano de mi querido abuelo Lorenzo.
Qué pena no haber podido hablar apenas con él sobre ti, no sé realmente si llegó a saber lo que pasaste una vez que te llevaron. Supongo que no era fácil preguntar entonces y que el dolor no le dejó contarnos más, ese dolor profundo, enterrado bajo capas de miedo y sellado por ese muro de silencio que solo podéis entender quienes vivisteis esa maldita dictadura. Ese silencio nos ha impedido conocer mejor tu historia, vuestra historia. Pero quiero que sepas lo mucho que te quería, que tu nombre sigue presente en su hijo mayor a quien bautizó en tu recuerdo, y que parte de sus últimos pensamientos fueron para ti, “mi pobre hermano, me lo han matado” nos decía, y también para vuestra madre por todo lo que ella sufrió. Quiero también que sepas que ella intentó despedirse de ti, intentó que pudieras ver a tu padre enfermo, pero no la dejaron.

Fue duro leer tu sumario, plagado de mentiras e injusticias, como leer un libro que quieres que acabe bien aunque ya sabes que al final ganan los malos.
Quizás te tengo idealizado, o quizás no y fueras tal y como te imagino, tan valiente y decidido como para luchar por defender nuestra libertad, pero tan honesto y bueno como para volver a tu pueblo, con la inocencia y tranquilidad que solo pueden tener quienes tienen su conciencia tranquila porque saben que han hecho lo correcto.

Me dijeron que tu hermana Inés te avisó de que no volvieras, sin poderte llamar hermano para que no te descubrieran. Ella sabía que iban a ir a por ti, pero regresaste porque pensabas que quien es inocente nada tiene que temer, pero siento decirte que te equivocaste, que los inocentes fueron quienes más temieron y más perdieron. Pobrecita ella también, cuanto sufrió y las cosas que tuvo que pasar. Guardo como un tesoro en mi memoria todo lo que me contó, la historia que nunca debió vivirse contada por quien la vivió.

También siento decirte que muchas cosas siguen igual, algunos de ellos están todavía aquí y muchos otros les defienden, pero quiero pensar que tu lucha, tu injusta condena y tu muerte no fueron en vano; prefiero creer que en cada paso que avanzamos, en cada pequeña batalla que ganamos, hay una parte de ti y de todas las personas que te acompañaron en aquella dolorosa derrota.

Quiero despedirme diciéndote gracias, gracias porque para mí eres historia y referente; historia que no nos han querido contar quienes debían hacerlo y referente de los que tanto cuesta encontrar hoy. Gracias por defender nuestro pueblo, nuestro barranco y nuestro Puerto del Pico, que siempre fue especial, pero que desde que conozco tu historia lo es aún más.

Esta carta la escribo yo, pero lleva una parte de cada una de las personas de mi familia, que también es la tuya.
Siempre en la historia y en nuestra memoria.


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